martes, 12 de febrero de 2013

La otra cara de Diego Barreto



Por Diego Suárez
difersuca@gmail.com @diegosuarezcano

“El fútbol brinda muchos beneficios pero no lo es todo, en algún momento se acaba”: Diego Barreto.
Esta es la frase que no se cansa de repetir el ex jugador del Atlético Huila, Diego Barreto, quien agradece inmensamente a sus padres por apoyarlo y aconsejarlo que estudiara una carrera profesional. “Estudie algo pero estudie mijo, no se quede así que el fútbol usted no sabe hasta cuándo le va a durar”, “mijo yo lo único que le puedo dejar es la educación, así que estudie porque el conocimiento nadie se lo puede quitar”, eran las retahílas, como él mismo las llama y que agradece hoy día, que tenía que aguantar diariamente de sus padres.

Diego Armando Barreto Cortés, licenciado en Educación Física y especialista en Entrenamiento Deportivo habló ‘sin pelos en la lengua’ sobre sus inicios como jugador profesional, los picos de su carrera con el Atlético Huila, lo mejor y lo peor de su paso por el Fútbol Profesional Colombiano, las penas en los días de gloria, las malas decisiones de los clubes, su paso por Centroamérica, la responsabilidad que tiene como ex jugador huilense, su retiro, los equipos que adora, su vida como entrenador deportivo y hasta su pasión por los caballos.
Esta es la vida del defensa central que defendió durante 8 años los colores del Atlético Huila.
¿Cómo inicia Diego Barreto en el fútbol?
Mi carrera futbolística inicia en el colegio con la selección de fútbol del Instituto Técnico Superior de Neiva, desde los 11 años cuando inicié el bachillerato.
Un par de años después, en uno de estos partidos, el profesor Carlos Villarreal, el hoy preparador físico de la Selección de El Salvador, que en esos momentos era entrenador de las divisiones menores del Club Deportivo Atlético Huila y de la Liga de Fútbol, me ‘fichó’ y desde 1994 teniendo 12 años ingresé a las fuerzas básicas del equipo.
Ahí transcurrió todo mi proceso de formación deportiva bajo la dirección del profe ‘Villa’, coloquialmente llamado y hoy mi gran amigo. Tuve también otros profesores y técnicos que hicieron parte de mi proceso como ‘Lucho’ Medina, Gustavo ‘Huila’ Correa, Alexander Bahamon, Álvaro Prieto y Jairo Silva Quiza.
¿Cuándo llega al fútbol profesional?
Después de cumplir con el requisito de prestar servicio militar, a mis 16 años cumplo mi primer objetivo, llegar al equipo profesional después de muchos esfuerzos, no solo míos, sino de mi familia también que siempre me apoyó en mi vida deportiva. Era el primer paso del mayor anhelo que me había trazado desde muy pequeño, ser un jugador profesional en mi país.
Recuerdo que terminando de jugar un partido en el famoso hexagonal de Granjas, el profesor ‘Villa’ reúne todo el equipo y menciona una lista de 12 jugadores pertenecientes a esa categoría para que a partir del 3 de enero nos presentáramos en el camerino del equipo profesional para iniciar pretemporada. En esa lista estaba yo, para mí fue la felicidad más grande del mundo, al otro día cumplía 16 años y esa noticia fue el regalo más hermoso que me haya podido dar Dios en ese momento, no me cambiaba por nadie, estaba feliz. En ese momento el DT era Nelson Gallego, de los 12 que llegamos al finalizar la pretemporada solo quedamos dos jugadores, Didier Montealegre y yo.
¿Cuándo debuta como profesional?
El 23 de noviembre de 2001 debuté como profesional en mi tierrita, en mi estadio, con mi gente ante el Bucaramanga. De ahí en adelante tuve muchas alegrías y tristezas también, pero feliz porque estaba logrando lo que me había propuesto desde muy pequeño.

¿En qué equipos jugó como profesional?
Jugué ocho años con en el Atlético Huila y seis meses en El Salvador con el equipo FAS (Club Deportivo Futbolistas Asociados Santanecos).
¿En cuál equipo de Colombia y a nivel mundial le hubiera gustado jugar?
Acá en mi país me hubiera encantado jugar con el Atlético Nacional, desde muy pequeño ese era, ha sido y sigue siendo el equipo de mis amores junto con nuestro equipo el Atlético Huila, claro está que cuando se enfrentan ahí no hay discusión alguna, le hago fuerza al Huila. No logré llegar a jugar en ese equipo pero ahora como entrenador deseo llegar al ‘verde’. Y a nivel internacional me hubiera gustado jugar en el Real Madrid, qué gran club es ese.
¿Cuál es el mejor técnico que tuvo y por qué?
Antes que nada, no quiero llegar a herir susceptibilidades ni mucho menos desmeritar el trabajo que realizaron en su debido momento todos y cada uno de los entrenadores por los cuales yo pasé, porque la verdad a todos les aprendí, me formaron deportivamente y colocaron su granito de arena para que yo llegara al fútbol profesional, pero para mí el que se lleva ese mérito es el profesor Carlos Eduardo Villarreal Caballero, no solo por su profesionalismo al momento de entrar en acción en el campo, sino por su calidad de persona, de sentimientos tan puros y sinceros con las personas, sobre todo conmigo. El profe ‘Villa’ como todos lo llamamos, forjó en mí un ser disciplinado, responsable, luchador, perseverante y muy cumplidor de mis labores, eso en cuanto a lo deportivo, ni qué decir frente al tema personal, me acogió completamente en el seno de su hogar, hasta tal punto que mis compañeros me molestaban y me decían ‘Diego Villarreal’, (risas). Hoy en día somos unos grandes amigos y aprovecho este espacio para ofrecerle mis más sinceros agradecimientos al profe ‘Villa’.
Fuera del fútbol ¿qué otra pasión tiene?
Mi otra pasión son los caballos, me encantan, soy un hombre muy feliz montando a caballo y compartiendo tiempo con ellos, es algo que en verdad cuando uno lo disfruta al máximo es una sensación indescriptible. Yo hago la siguiente comparación, para mí es tan emocionante montar a caballo que jugar fútbol, es la emoción que sentía cuando salía al terreno de juego del Guillermo Plazas Alcid y toda la gente gritaba “Huila, Huila, Huila”, se escuchaba una gran algarabía cuando el equipo salía al campo.
¿Cómo debe ser un deportista?
Yo soy de los que pienso que el deportista debe ser íntegro, en todo el sentido de la palabra. Es tan relevante que un deportista se capacite y adquiera algún otro conocimiento en otra área aparte del fútbol, porque abre la visión frente a la vida, a la realidad en la que nos encontramos, y hasta el coeficiente intelectual se amplía mucho más para el buen entendimiento del fútbol, proporcionándole muchas ventajas frente a otras personas. Cuántos casos no tenemos en nuestra sociedad de jugadores supremamente famosos que ganaron muchas cosas pero hoy no tienen nada, tal vez por la mala cabeza, porque no realizaron un ahorro para su vida, porque eso en algún momento se agota, en cambio el deportista que culminó su carrera futbolística y haya ahorrado o no, tiene su estudio y puede salir a ejercerlo tranquilamente sin llegar a pasar necesidades. El mismo fútbol se encarga de abrir las puertas en todo lado a dónde llegue.
¿Cuál ha sido la mejor experiencia como jugador profesional?
Cuando enfrenté por primera vez al ‘verde’ en el estadio Atanasio Girardot, ese día fue una sensación rarísima, pero llena de mucha adrenalina. Cuando salí al terreno de juego y veo semejante estadio tan grande, había muchísima gente, recuerdo perfectamente que la tribuna donde se ubica la barra ‘Los del Sur’ estaba abarrotada de hinchas, todos saltaban y cantaban. En ese momento yo me paré y me quedé mirándolos, eso era increíble ver tanta gente y todos coreando lo mismo. Fue espectacular esa sensación, pero en el mismo instante en el que salí de mi aterro, dentro de mí había un gran sentido combatido y aguerrido porque quería ganarle el partido a Nacional. Infortunadamente no fue así, ese día nos comimos cuatro goles (risas); Nacional era una tromba, jugaba Aristizabal, Hugo Morales, Aldo Leao Ramírez, tenían en ese momento un gran equipo.
¿Le ganó alguna vez a Nacional?
Le ganamos a Nacional en el estadio Atanasio Giradot 2-1, goles del ‘Chumi’ Álvarez por nosotros y Mendoza en un tiro libre por el ‘verde’. Ese partido fue perfecto, estábamos al mando del profe Bernardo Redín, recuerdo que jugamos con libero y doble stopper, una línea de cuatro volantes, un enganche y dos delanteros; el líbero era ‘Pepe’ Portocarrero y los estoppers Duván Hernández y yo.
¿Y la peor experiencia?
Fue en el momento en el que salí del Atlético Huila, para mí fue muy duro y nostálgico, salir del equipo que me vio crecer, al cual yo había entregado todo en cuerpo y alma, porque para mí no había algo más importante que entrenar para jugar al fútbol y representar los colores de mi equipo de la mejor manera. Fue un golpe muy duro.
¿Actualmente a qué se dedica?
Soy docente universitario y preparador físico del equipo de fútbol de la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba.

¿Háblenos de su paso por Centroamérica?
Fueron tres años los que estuve en Centroamérica. Luego que terminé mi especialización en Entrenamiento Deportivo en el 2009, surge por medio del profe ‘Villa’ una valiosa oportunidad de trabajo en El Salvador pero ya como entrenador, la idea era ir como preparador físico al equipo de la capital, (San Salvador) llamado Alianza F.C., la cual sin dudarlo acepté automáticamente. Ahí estuve dos temporadas, luego pasé a otro equipo llamado Club Deportivo FAS, con el que participamos en una Liga de Campeones de Concacaf, ya que el equipo había quedado campeón y se habían ganado el cupo a este torneo internacional, esta fue una experiencia inolvidable, ahí también estuve dos temporadas, luego salí para Guatemala a un equipo llamado Club Social y Deportivo Suchitepequez, la ciudad muy particular llamada Mazatenango y también una gran institución como las anteriores mencionadas, ahí de igual forma estuve dos temporadas.
Regresé al país en el año 2011 y me salió una valiosa oportunidad de trabajo en Compensar en Bogotá y sin dudarlo tres veces acepté. Desde entonces me encuentro acá en mi país, feliz porque eso de estar por fuera tanto tiempo siempre tiene sus pesares. Colombia lo digo sin duda alguna es una verraquera, y así a groso modo fue mi paso por Centroamérica.
¿Cómo ve usted el fútbol en general en el Huila como ex jugador profesional y ahora como entrenador?
Con tristeza, muchísima tristeza, hay que decirlo ‘sin pelos en la lengua’ porque a partir de críticas constructivas y mucho compromiso con el deporte pienso que algún día el fútbol huilense debe cambiar. Desde que me fui para el exterior y dejé de jugar al fútbol en realidad el cambio no ha sido significativo, escenarios deportivos idóneos para la práctica no los hay, siguen los mismos, apoyo al deportista en un 100% tampoco lo hay, la oportunidad para el jugador huilense que tenga un proceso de formación deportiva completo tampoco existe, ningún club, con el respeto de todos, ofrecen unas condiciones óptimas de trabajo y de formación para los deportistas; así que yo veo con angustia esa situación y tengo la fe puesta en Dios y sueño con que algún día el fútbol en nuestro departamento cambie para estar presente y dar toda mi colaboración para que este sueño se realice.
Actualmente, ¿cómo ve al Atlético Huila?
Lo veo en una penosa situación y muy riesgosa por cierto, pero hay que tener fe que nuestro equipo este año va a realizar un buen desempeño y nos vamos a mantener en la primera división, y por qué no, ser campeones. Conozco que hay directivos que en estos momentos están realizando un esfuerzo enorme para que este barco salga airoso de esta situación, están cargando con la consecuencia de años atrás. Pero de mi parte, los mejores deseos para este 2013.
¿Cuál es la diferencia del Atlético Huila de antes en el que usted jugaba, al actual?
En los años en los que yo estuve éramos más jugadores huilenses en el equipo profesional. Tengo un muy bonito recuerdo de un partido que jugamos en el estadio Palo Grande de Manizales, en el cual el equipo titular éramos siete jugadores oriundos del Huila: Rolando Vargas, Wilson Cuero, Wilmer Saldaña, Fabián Cuellar, Didier Montealegre, el ‘Perrito’ González y yo, desde ese año desconozco completamente si ha habido una participación tan masiva de huilenses en un partido oficial del torneo profesional o en el equipo.
Por lo demás, creo que todo se ha mantenido, el club continúa sufriendo semestralmente la misma situación que lleva padeciendo desde que lo conozco, que es el préstamo de los jugadores de otras instituciones, ellos llegan, se forman en el Huila, juegan, tienen reconocimiento y de nuevo regresan al club al cual pertenecen, lo venden y el gran beneficiado es el club dueño del 100% de los derecho deportivos del jugador y al equipo ¿qué bueno le queda?, acaso no es más beneficioso formar nuestros propios jugadores, pregunto.
¿Qué cree que pasa en el Huila, con tanto talento para el fútbol, pero infortunadamente salen muy pocos jugadores ‘opitas’ al profesionalismo, y los que llegan duran muy poco en primera?
Me gustaría responder esta pregunta citando un artículo de mi autoría “El sinuoso recorrido del jugador de fútbol huilense al fútbol profesional”, fue la modalidad de grado de mi especialización y se encuentra publicado en una revista virtual llamada reddeportes.com. Ahí están todas las variantes más relevantes de este tema tan espinoso, y que siempre he tenido la gran duda por qué sucede esta situación.
Sin embargo, mi apreciación personal, es que en el Huila no se le da la importancia que se merece el trabajo a las divisiones menores, otra variable que inciden directamente en este gran problema es la falta de escenarios deportivos, el apoyo íntegro al deportista, falta de oportunidad en el equipo profesional, y no hay procesos bien organizados y estructurados idóneamente para la formación de jugadores de fútbol desde la temprana edad.
¿Qué consejo le regala a las nuevas generaciones del fútbol huilense?
Mi recomendación personal para todos mis paisanos deportistas es, primero que luchen por alcanzar sus sueños y se tracen objetivos en sus vidas y segundo que no dejen de estudiar, los dos hábitos, con paciencia, dedicación y mucho esfuerzo se pueden llevar de la mano, se los aseguro, y lo digo por experiencia propia.

 *Artículo tomado de www.opanoticias.com 




1 comentario:

  1. excelente articulo, que gran fortuna poder aprender de este gran hombre, gran jugador de fútbol, y gran docente.

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